El ébola azota de nuevo África occidental: preguntas clave y lecciones del pasado

Personal médico comprueba los trajes de protección. Foto: SUMY SADURNI/AFP via Getty Images

La aparición de un nuevo brote de ébola en Guinea ha hecho saltar todas las alarmas en África occidental. El brote anterior, que se produjo entre 2014 y 2015 y afectó a Liberia, Sierra Leona y Guinea, fue el más mortífero del mundo, también empezó en Guinea y causó la muerte de más de 11 300 personas, entre ellas, más de 500 sanitarios.

Pero siete años después los países de la región occidental africana están en una situación muy diferente.

Liberia y Sierra Leona ya se han movilizado y han activado sus planes de respuesta nacional, un claro indicio de que existe voluntad política para frenar los contagios.

Los países de la región también cuentan con la experiencia del pasado, así como con nuevas herramientas para contener la enfermedad. Disponen de personal con experiencia y, además, los sistemas de laboratorios están más desarrollados y las organizaciones regionales, como la Unión del Río Mano (una organización regional de carácter económico y de seguridad) y la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO), son más previsoras.

Por ejemplo, en 2018, en una reunión de planificación que tuvo lugar en Freetown, Sierra Leona, se preparó el dispositivo para controlar la transmisión entre fronteras. Así, se desarrolló una plataforma de WhatsApp que ofrecía un seguimiento de los brotes en tiempo real. Este sistema está ahora operativo y se está utilizando para actualizar la información sobre Guinea.

Soy experto en enfermedades infecciosas y he dirigido los equipos de respuesta en los anteriores brotes de ébola. Una lección fundamental que he aprendido del pasado es que el éxito de una estrategia de control no reside en la información de la que disponemos los expertos, sino de las preguntas sutiles que no tienen respuesta. Eso lo aprendí a base de experiencias negativas.

Citaré un incidente en concreto. A principios de agosto de 2014, me reuní con el representante de la OMS en Liberia. Me preguntó por la situación en West Point, el barrio más grande de Liberia, ubicado en Monrovia. Le respondí, seguro de mí mismo, que la situación estaba muy tranquila y que no se estaban produciendo contagios, a pesar de que en ese mismo momento había transmisiones activas de ébola en esa zona e incluso se estaban produciendo entierros secretos. Al final, los casos en el West Point subieron como la espuma.

Por eso es muy importante que sigamos indagando y no demos nada por sabido. He recopilado una serie de cuestiones clave a las que deben responder todos aquellos que dirigen la vigilancia y el rastreo de contactos.

1. ¿Cuánto tiempo estuvo enfermo el primer caso antes de morir?

Responder a esta pregunta es esencial para que los países vecinos puedan rastrear las posibles ocasiones en las que una persona enferma o alguno de sus contactos puedan haber cruzado la frontera. Muchos casos se propagaron de esta manera durante el brote de 2014 y 2015 y un gran número de personas cambiaron de país para escapar del brote o en busca de ayuda.

El ébola no mata en un solo día. Este virus tiene un periodo de incubación de entre 2 y 21 días. Las personas van empeorando progresivamente a medida que el virus se multiplica en sus cuerpos. Algunos estudios del brote anterior en Guinea indicaban que transcurría una media de ocho días desde la aparición de síntomas hasta la muerte.

Llevar una línea de tiempo es crucial para entender a quiénes podrían haber transmitido el virus los contagiados.

2. ¿Cuál fue la fuente de infección? ¿Cómo se infectó?

Esta cuestión ayuda a los equipos de vigilancia a identificar si una persona es el origen de las transmisiones, y a rastrear sus contactos. Desconocer este dato significa que la fuente de infección está ahí fuera y podría haber múltiples casos alrededor.

Sabemos que el ébola se transmite de humano a humano mediante el contacto directo, los fluidos, los cadáveres y los materiales contaminados de una persona contagiada.

3. ¿Con qué cepa del ébola estamos lidiando?

Existen vacunas disponibles para la cepa del ébola Zaire, pero no para las otras. Algunos informes que he recibido indican que el brote actual de Guinea se debe a la cepa Zaire.

4. ¿Cuántos contactos han tenido las personas contagiadas?

Es crucial encontrar el 100% de los contactos, pues el hecho de perder tan solo uno puede provocar un nuevo brote. Para ello, será necesario llevar un rastreo de los movimientos, entrevistar a la familia y a los amigos y determinar los lugares donde podría haber buscado tratamiento. Aquí es donde entra en juego el complejo trabajo detectivesco de rastreo de contactos.

En el caso del brote reciente de Guinea, algunas personas infectadas asistieron al entierro de una enfermera. Saber esto es vital, ya que permite trazar un mapa de la propagación potencial de la enfermedad.

En este caso, el hecho de que fuera un funeral y de que se tratara de una enfermera indica que es un acontecimiento de gran propagación.

A los funerales suelen asistir familiares que pueden haber recorrido largas distancias para llegar hasta allí e incluso que vengan desde otros países. Si se parte de esta base, los países vecinos pueden tomar medidas y estar en alerta. En 2016, los controles de fronteras funcionaron, ya que pudimos detectar casos positivos que habían escapado de Guinea para buscar refugio con sus familiares en Liberia.

5. ¿Qué movimientos realizó la persona contagiadora?

Este asunto es muy importante para entender con quién podría haber estado en contacto la persona contagiada. Por ejemplo, en 2014, un transmisor de Guinea cruzó la frontera a Sierra Leona en busca de cuidados por parte de un curandero tradicional de su grupo étnico. Esto sentó las bases para el mayor brote en Sierra Leona, que después se propagó hasta Liberia.

Se debe confeccionar un mapa que examine todos los posibles movimientos y transmisiones. Esto incluye hospitales, clínicas y curanderos tradicionales. Si el primer transmisor tomó el transporte público, es necesario hacer un registro de vehículos y movimientos de los demás pasajeros.

En Liberia, trabajamos con los sindicatos de transporte, visitamos hospitales y estudiamos minuciosamente los historiales de los pacientes. Trabajamos con riders para reconstruir estos complejos mapas de transmisión y determinar el número total de contactos, la ubicación y su estado de salud para frenar la cadena de transmisión.

Hasta que no se respondan todas y cada una de estas complejas cuestiones, los países vecinos deberían tomar medidas asumiendo que en sus países hay casos. Ya hay una alerta de un caso sospechoso en Liberia que llegó de Guinea.

Siguientes pasos

Los Gobiernos de la región deben mantener la alerta. Hay que hacer todo lo posible para asegurarse de que el ébola no entra en zonas densamente pobladas.

Debe haber una vigilancia permanente, especialmente en las ciudades fronterizas. Los síntomas a los que deben prestar atención los equipos de vigilancia incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolor en las articulaciones y enrojecimiento de los ojos.

La vigilancia también deben tener en cuenta a los grupos étnicos a los que pertenecen los enfermos. Es mejor tener constancia de todos los casos potenciales que arriesgarse a perder uno.

También es preciso visitar todos los hospitales y clínicas en las ciudades fronterizas, así como analizar a fondo los historiales de los pacientes.

Todos los medicamentos y vacunas que puedan tratar la enfermedad deben estar listos para utilizarse rápidamente.

Y, por último, el ébola empieza y termina en la comunidad. Es esencial activar, educar y capacitar a las comunidades para que informen cuando vean alguna sombra de la enfermedad.


Este artículo ha sido publicado originalmente en inglés por The Conversation y traducido con la colaboración de Casa África. Traducción: Clara León.


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Retos pendientes para la igualdad real de las familias LGTBI

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Cuando el 30 de junio de 2005 el Congreso de los Diputados aprobó la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo muchos pensaron que la meta se había alcanzado, y ciertamente se trató de un paso muy importante, el primero especialmente significativo para la igualdad del colectivo LGTBI en España, pero se trataba más bien del primer escalón que, con la perspectiva del tiempo, se ha comprobado que era insuficiente para garantizar la igualdad real de todas las familias LGTBI.

Una de las principales carencias que tuvo la Ley 13/2005 es que no contemplaba, más allá del matrimonio, el estatuto familiar de una pareja del mismo sexo. Nada se hablaba de los hijos.

Tuvo que ser la Ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas, la que introdujera una modificación en la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida, reconociendo por vez primera la doble maternidad en el seno de matrimonios de mujeres.

En concreto, lo que dispuso esta reforma es que, en los matrimonios de mujeres, la cónyuge de la mujer que se somete a las técnicas de reproducción asistida podía consentir en que cuando el niño naciera fuera inscrito como hijo suyo, además de como hijo biológico de su pareja, según el artículo 7.3 de la Ley 14/2006:

Cuando la mujer estuviere casada, y no separada legalmente o, de hecho, con otra mujer, esta última podrá manifestar conforme a lo dispuesto en la Ley del Registro Civil que consiente en que se determine a su favor la filiación respecto al hijo nacido de su cónyuge”.

Cómo alcanzar la igualdad real con las parejas heterosexuales

Pero lo cierto es que, para alcanzar la igualdad real con las parejas heterosexuales, en las parejas de mujeres casadas no debería exigirse consentimiento expreso de la cónyuge de la mujer que se somete a las técnicas de reproducción asistida.

La presunción de maternidad, en tanto el niño nace en el seno de un matrimonio, debería ser idéntica a la que ya existe para los matrimonios heterosexuales. Esta discriminación se elimina en el borrador de anteproyecto de ley para la igualdad de las personas LGTBI.

Además, en el caso de hijos nacidos en parejas de mujeres no casadas entre sí debería ser preciso únicamente el reconocimiento de la filiación en los mismos términos que, a día de hoy, se contempla para parejas heterosexuales. Esta cuestión también queda recogida y solventada en el borrador.

En el caso de parejas de varones (también de mujeres), si uno de ellos tiene un hijo biológico se permite su adopción por parte del otro miembro de la pareja (adopción sucesiva, art 178.2 del Código Civil), aunque no estén casados entre sí.

De la actual redacción del artículo 175.4 del Código Civil por la Ley 26/2015 puede deducirse que es posible adoptar conjuntamente por parte de las parejas de hecho sean o no de distinto sexo:

Nadie podrá ser adoptado por más de una persona, salvo que la adopción se realice conjunta o sucesivamente por ambos cónyuges o por una pareja unida por análoga relación de afectividad a la conyugal”.

No obstante, persiste la vigencia de la Disposición Adicional Tercera de la Ley 21/1987:

Las referencias de esta Ley a la capacidad de los cónyuges para adoptar simultáneamente a un menor será también aplicables al hombre y la mujer integrantes de una pareja unida de forma permanente por relación de efectividad análoga a la conyugal”.

Distintas regulaciones autonómicas

Al no existir ley nacional de parejas de hecho, esta posibilidad dependerá de la regulación autonómica. Las normas autonómicas sobre uniones estables de pareja de Aragón, Cantabria, Cataluña, Navarra y País Vasco reconocen capacidad a las parejas no casadas para adoptar conjuntamente de acuerdo con la legislación aplicable, y lo hacen tanto respecto a parejas heterosexuales como a parejas del mismo sexo. No sucede así en el resto de normativas autonómicas.

En el actual borrador se propone la derogación de la citada disposición adicional para evitar equívocos.

En los matrimonios o parejas de varones la única forma de garantizar una filiación conjunta desde el nacimiento del niño o la niña es a través de la gestación por sustitución, pero este tema no se aborda en este borrador por necesitar de una ley específica que lo regule.

Con carácter general, el borrador de anteproyecto de Ley para la igualdad de las personas LGTBI propone una reforma intensa del Código Civil que elimine discriminaciones para personas-familias LGTBI. De forma resumida, estas son las principales modificaciones:

  • Se sustituyen siempre que sea posible los vocablos padre/madre por progenitores.

  • Ya no es necesario estar casados para filiar de manera conjunta al hijo de dos mujeres.

  • Ya no depende de la Comunidad Autónoma en que se resida que una pareja de hecho del mismo sexo pueda adoptar continuamente. Se permitirá en todas ellas.

  • Se incorpora la terminología de cónyuge no gestante y progenitor gestante / progenitor no gestante.

  • Respecto de la Ley 14/2006 de reproducción asistida se propone la derogación del artículo 7.3 y la incorporación de una nueva disposición adicional en los siguientes términos: En las parejas del mismo sexo, las referencias hechas al marido deben entenderse hechas al cónyuge no gestante.

Se trata de un cambio de enorme relevancia que, de aprobarse, situaría a España a la vanguardia del reconocimiento y respeto de las personas y las familias LGTBI. Con ella se culminaría el primer paso dado en 2005.

The Conversation

Antonia Durán Ayago no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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¿La fe cura o mata?

kaboompics / KAROLINA GRABOWSKA, FAL

Como todas las preguntas que tienen que ver con el comportamiento humano la respuesta es clara: depende. Dado que este artículo pretende tener un enfoque científico se planteará el concepto “fe” en términos objetivos y se analizarán los resultados del efecto placebo.

El efecto placebo se produce cuando un enfermo mejora, o incluso se cura (ojo, no siempre y no de enfermedades graves), después de ingerir una sustancia inocua o de ser sometido a una intervención sin ningún valor terapéutico. Uno de los descubrimientos más asombrosos de la neurociencia en los últimos años es la constatación de que el cerebro puede curar o enfermar el cuerpo. La mente puede inmiscuirse en el funcionamiento físico de una manera más directa de lo que pensamos.

Si el efecto placebo, que redunda en la expectativa positiva del enfermo en su mejora, se complementa con la comunicación implícita de confianza por parte del médico, la posibilidad de que el paciente responda al tratamiento aumenta considerablemente.

Esto se puso de manifiesto en un interesante experimento llevado a cabo por Richard Gracely en 1985. El investigador seleccionó sesenta pacientes voluntarios a quienes se les iba a extraer una muela del juicio y les advirtió de que, para calmar el dolor después de la extracción, unos recibirían al azar un placebo y otros un calmante.

Los dentistas, sin embargo, fueron informados de que a los primeros treinta pacientes debían recetarles un calmante y a los otros treinta un placebo, aunque no deberían revelarlo. En realidad, sin que los dentistas ni los pacientes lo supieran, los sesenta pacientes recibieron placebo. Al final del experimento, los primeros treinta pacientes, a quienes los dentistas pensaban que habían recetado un analgésico, se sintieron mucho más aliviados que los otros treinta a quienes los doctores pensaban que habían dispensado un placebo.

Cuando los médicos están convencidos de que sus técnicas son eficaces y comunican esperanza a los pacientes, se unen las expectativas positivas del médico y del paciente y aumentan las posibilidades de mejoría incluso en respuesta a una sustancia inerte. Así, parece que la clave no está solo en generar expectativas positivas acerca de la vida, sino en rodearnos de gente que crea en ello y nos lo haga saber.

En la medicina y en la cirugía ha habido, y es probable que aún haya, tratamientos que se han creído eficaces y después se demostró que no lo eran. Los resultados positivos que surgieron en su momento pudieron deberse a que tanto médicos como pacientes creyeron en ellos.

Placebo contra la depresión

Los placebos no solo pueden ayudar al enfermo a curar una avería del cuerpo, también pueden aliviar alteraciones del estado de ánimo. Así lo ha demostrado un estudio llevado a cabo por un grupo de investigadores de la Universidad del Sur de California, encabezado por el doctor Lon Scheneider.

La mitad de los 728 pacientes que participaron, todos mayores de 60 años y con un cuadro depresivo, recibió tratamiento con pastillas del probado antidepresivo sertralina. La otra mitad solo tomó una sustancia inerte en forma de comprimidos de aspecto similar. A las ocho semanas habían mejorado el 45 % de los enfermos en el grupo de tratamiento activo y el 35 % de los pacientes que tomaron placebo.

Especialmente llamativo fue el hecho de que tanto los pacientes que tomaron setralina como los que ingirieron la sustancia inocua se quejaron, casi con la misma frecuencia, de efectos secundarios como mareos, sequedad de boca, somnolencia, dolor de cabeza y náuseas.

El lado oscuro del efecto placebo

El efecto placebo también funciona en sentido contrario: hay un efecto “nocebo”. Las creencias negativas pueden hacerte daño e incluso matar.

Aparece en sujetos que están sugestionados y creen que algo que es objetivamente inocuo, o incluso beneficioso, les producirá efectos adversos. Un buen ejemplo se encuentra en el experimento que realizó hace algunos años un equipo de médicos noruegos para comprobar si el teléfono móvil aumentaba el dolor de cabeza. Para sorpresa de los investigadores, algunos de los participantes se quejaban de cefalea tras tener los móviles cerca sin saber que estaban usando solamente una carcasa vacía.

En la Inglaterra del siglo XIX se creía que los tomates eran venenosos y mucha gente fue tratada en los hospitales por síntomas de envenenamiento por tomates. Por su parte, los estudios del médico italiano Fabrizio Benedetti, de la Universidad de Turín, sugieren que la anticipación del paciente a un daño aumenta la ansiedad y activa una hormona llamada colecistoquinina (CCK), que favorece la transmisión del dolor. La respuesta es un círculo vicioso de dolor y ansiedad.

Llevado al extremo, el efecto nocebo puede provocar la muerte. Los antropólogos sospechan que eso es lo que les ocurre a los afectados por la “muerte vudú”, que fallecen súbitamente tras ser amenazados por los hechiceros o las brujas de la tribu. Aunque podemos intuir otra explicación. Cuando el chamán lanza una maldición sobre alguien delante de todo el pueblo, los demás piensan: “La maldición vudú funciona, así que esta persona tiene los días contados, no desperdiciemos en ella agua y comida”. Al verse privada de alimento y de agua, muere de hambre: ¡y ahí está! Otra maldición vudú cumplida.

En el fondo, todo es una cuestión de confianza. Puede que hasta ahora no se haya estudiado la confianza bajo la lente de un microscopio pero cada vez hay más pruebas de los efectos positivos de esta actitud. No solo en medicina. En cualquier otro campo, como, por ejemplo, la educación. Los expertos aseguran que la confianza en los profesores es uno de los hechos clave que han convertido al sistema educativo finlandés en el mejor del mundo.

Podemos concluir que el poder de las creencias tanto positivas como negativas es muy fuerte. La función de nuestra mente es crear coherencia entre lo que se cree y la realidad que se percibe. Así, si se tiene la creencia de que no se puede hacer algo, la mente intentará crear coherencia haciendo que verdaderamente no se pueda hacer. Es interesante lo que decía Henry Ford: “Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes; tienes razón”.

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Eva García Montero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Guía para entender los mutantes y las variantes del SARS-CoV-2

ECDC

Los virus mutan constantemente, viven mutando. Una población de virus es una nube de mutantes, con pequeñas diferencias genéticas. Se han detectado ya varios miles de tipos de SARS-CoV-2. La mayoría no tiene efecto ni interés alguno.

¿El coronavirus muta poco o mucho? Mucho, pero depende de con quién se le compare.

El virus de la gripe y el VIH probablemente sean los campeones de la variabilidad. El primero tiene un genoma de ARN, y la enzima que lo copia es muy torpe e introduce muchos errores al hacerlo. Estos no se reparan con la misma eficacia que en los virus con genoma de ADN (cuya polimerasa es una enzima más precisa).

Además, el virus de la gripe está formado por entre 7 y 8 fragmentos de ARN, que pueden mezclarse o recombinar entre sí con frecuencia cuando coinciden varios virus en una misma célula. Este patógeno es propio de las aves, pero frecuenta otros muchos animales, que actúan como almacén y fuente de nuevas cepas. Todo esto hace que sea uno de los virus con mayor frecuencia de mutación y recombinación (en palabras técnicas, deriva y desviación antigénica).

Por su parte, el VIH también tiene genoma ARN, pero su replicación depende de una enzima viral, la retrotranscriptasa o transcriptasa inversa, que copia el genoma ARN en forma de ADN. Esta es todavía más torpe, y mete más mutaciones. Además, el VIH tiene dos copias idénticas de ARN, lo que también aumenta su capacidad de recombinación.

Comparado con estos dos campeones, los coronavirus mutan poco. Pero mutan, claro. También son virus de ARN y también tienen una polimerasa torpe, pero su genoma es solo un fragmento de ARN muy grande de unos 30 000 pares de bases.

Como no pueden permitirse muchos errores, tienen una enzima cuya función es reparar los que comete la polimerasa al hacer copias del genoma. Esta menor frecuencia de mutación y recombinación nos permite hablar de “variantes genéticas”.

Algunos han calculado que esa frecuencia de mutación es de dos mutaciones al mes, lo que supone que las variantes que ahora circulan pueden haber acumulado unas 26 mutaciones respecto a la secuencia original del primer aislamiento de Wuhan. Hasta ahora se han descrito miles, la mayoría sin ningún efecto en el virus.

Cuando hablamos de mutaciones nos referimos al genoma de ARN o ADN. Lo que muta son los ácidos nucleicos, no las proteínas, aunque esto se manifieste en forma de cambio en estas.

Tomemos la famosa mutación en la proteína S del coronavirus llamada N501Y. ¿Qué significa? Los números hacen referencia al número del aminoácido en la proteína, y las siglas al tipo de aminoácido. En este caso concreto, ha habido una mutación en el gen que codifica (que lleva la información) para la proteína S, de forma que hay un cambio en el aminoácido 501 de la proteína, y se sustituye el aminoácido Asparragina (N) por la Tirosina (Y): N501Y.

A la caza de mutaciones y variantes

Desde febrero del año pasado se secuencian genomas de SARS-CoV-2. Esto ha permitido seguir la evolución a tiempo real del virus y la aparición de nuevos mutantes. Hay ya más de 260 000 secuencias disponibles en las bases de datos. Estas provienen de otros tantos aislamientos obtenidos de muestras humanas desde febrero del año pasado hasta el momento actual. Aunque los cambios de nucleótidos son la primera fuente de variación genética del SARS-CoV-2, también se han detectado inserciones, deleciones e incluso recombinaciones.

Estos análisis de las mutaciones permiten hacer filogenias (relaciones de parentesco) que pueden emplearse para:

  • Hacer estimaciones temporales (cuándo surgen nuevas variantes).

  • Caracterizar cómo se extiende geográficamente el virus.

  • Reconstruir la dinámica epidemiológica dentro de una región.

  • Analizar cómo se adapta a lo largo del tiempo.

El análisis de las secuencias del SARS-CoV-2 no tiene precedentes. En la base de datos GISAID (Global Initiative on Sharing Avian Influenza Data) hay más de 700 000 datos de secuencias compartidas. Es la primera vez que se está siguiente a tiempo real la evolución de un virus pandémico.

Lo que interesa es estudiar qué mutaciones van apareciendo en el genoma de SARS-CoV-2 a lo largo del tiempo y qué efecto pueden tener. Las variantes acumulan varias de ellas. El término cepa se reserva a variantes con cambios importantes (antigenicidad, transmisibilidad, virulencia) y de momento no se utiliza con el coronavirus.

Variantes de interés y preocupación

De todas las mutaciones las que más preocupan son las que afectan al gen que codifica para la proteína S. Esta interacciona con el receptor celular ACE2 (la puerta de entrada a la célula), lo que podría afectar a su transmisibilidad.

Además, al ser la proteína más expuesta es también la más antigénica, sobre la que actúan los anticuerpos. La mayoría de las vacunas la utilizan como estrategia para activar el sistema inmune. Interesa, por tanto, controlar el número de mutaciones que se van acumulando y el gen concreto al que afectan.

Las mutaciones más relevantes en estos momentos son N501Y y E484K, en el gen de la proteína S. Están presentes en varias de las variantes genéticas y el hecho de que estén apareciendo de manera independiente en varios grupos o linajes sugiere que confieren una ventaja adaptativa al virus.

Las mutaciones y, por tanto, las nuevas variantes irán a pareciendo de forma espontánea en cualquier lugar y en cualquier momento. Nos vamos a encontrar muchas. Así se van construyendo los árboles filogenéticos que muestran cómo evoluciona el genoma del virus y se diferencia en distintos grupos o linajes.

Al estudiar las variantes distinguimos lo que se denomina Variante de Interés (VOI) de Variante Preocupante o de Importancia (VOC).

Una variante de interés tiene mutaciones que conducen a cambios de aminoácidos asociados con sospechas de implicaciones fenotípicas. Además, ha sido identificada como causante de transmisión comunitaria o detectada en varios países.

Una variante de interés pasaría a ser preocupante si se demuestra que, además, está asociada con un aumento de la transmisibilidad o virulencia, un cambio en la presentación clínica de la enfermedad o una disminución de la eficacia de las medidas sociales y de salud pública, vacunas y tratamientos incluidos.

En los últimos meses se han ido encontrado nuevas variantes que preocupan porque son más infectivas, es decir, que una persona necesita inhalar menos virus para infectarse. Otras son más transmisibles, que significa que aumentan la cantidad de virus que desprende una persona. Otras parecen tener más facilidad para evadir los anticuerpos del sistema inmune.

Las variantes que podríamos clasificar de preocupantes en este momento son la británica (B.1.1.7), la brasileña (P.1), y la sudafricana (B.1.351).

Mutación del SARS-CoV2: variantes que preocupan actualmente. European Centre for Disease Prevention and Control

Las variantes surgen en cualquier momento y en cualquier lugar. Detectarlas depende de nuestra capacidad de buscarlas y encontrarlas por secuenciación. Como era de esperar, desde hace unas semanas se han ido describiendo otras variantes de interés por distintas partes del planeta.

Así, se habla de la variante B.1.429/427 de California, que parece que es algo más transmisible pero no hay datos, de momento, que la asocien con una mayor virulencia y escape inmune. La B.1.526 de Nueva York, también quizá más transmisible y que preocupa porque ha aparecido en un área donde había un alto nivel de inmunidad (esa ciudad fue uno de los focos de la pandemia en EE. UU. la primavera pasada). Todavía hay más, como la P.2 (brasileña de Río de Janeiro), B.1.525 (o nigeriana), VOC 202102/02 (muy similar a la británica), C.16 (de Portugal) y A.23.1 (detectada en Reino Unido).

Mutaciones en el gen S de algunas de las variantes del SARS-CoV-2.

¿Qué se vigila en una nueva variante?

  1. El número de mutaciones (si tiene muchas) y dónde las tiene.

  2. Si aumenta rápidamente su frecuencia entre la población.

  3. Si presenta las mismas mutaciones que otras variantes, lo que puede sugerir, como hemos comentado, un fenómeno de evolución convergente y ventaja adaptativa.

  4. Si se extiende en áreas donde ya hay un alto nivel de inmunidad contra el SARS-CoV-2 (porque haya habido un alto nivel de infección natural o alta cobertura vacunal).

Solo la vigilancia y la investigación demostrarán si estas nuevas variantes pasan a la siguiente categoría de variantes de preocupación. Hacen falta evidencias científicas que demuestren qué efecto pueden tener estas nuevas variantes en la infectividad, transmisibilidad y evasión del sistema inmune.

Un término que han acuñado en inglés es el de “scariants”, que podríamos traducir como “variante terrorífica”, y hace referencia a esas variantes de las que en realidad todavía tenemos muy pocos datos experimentales y sabemos muy poco, pero que son noticia en la prensa y alarman sugiriendo que van a suponer volver al inicio de la pandemia.

¿Podría ocurrir? No lo sabemos, pero normalmente transmisibilidad y letalidad no suelen evolucionar a la vez. Recordemos que el virus, independientemente del tipo de variante, ya es muy contagioso y peligroso y las medidas que tenemos que tomar contra las nuevas variantes son las mismas que contra el virus nativo: evitar contagios y vacunar.

El efecto que puedan tener las variantes en el desarrollo de la pandemia todavía es incierto, estamos en un momento delicado de incertidumbre. Es pronto todavía para saber cómo podrían influir en la efectividad de las vacunas, aunque haya datos sobre que los anticuerpos de personas vacunadas reaccionen algo menos con algunas de estas variantes.

Hay que tener en cuenta que las vacunas no solo inducen anticuerpos neutralizantes, sino que además activan la inmunidad celular, que en el caso de los coronavirus juega un papel más importante que los anticuerpos. Una prepublicación pendiente de revisión por pares muestra que la respuesta inmune celular (dependiente de linfocitos T CD4 y CD8) de personas que han pasado la covid-19 o han sido vacunadas con las vacunas de ARNm no se ve afectada por las nuevas variantes del SARS-CoV-2.

De momento, dediquemos el tiempo a secuenciar e investigar y a evitar que se extienda el virus. Cuanta más gente infectada haya, más virus habrá en el ambiente y más posibilidad de que surjan nuevas variantes. Por eso hay que vacunar, vacunar y vacunar.


Una versión de este artículo fue publicada en el blog del autor, MicroBIO.


The Conversation

Ignacio López-Goñi no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico

Por qué las confesiones de Meghan y Harry suponen una grave amenaza para la realeza británica

ITV/ Harpo Productions/Joe Pugliese

La entrevista de los duques de Sussex, el príncipe Harry y Meghan Markle, con Oprah Winfrey se está convirtiendo en la crítica más publicitada a la monarquía británica en muchos años. En el encuentro con la periodista, Meghan Markle confesó sus pensamientos suicidas mientras estaba embarazada y afirmó que alguien de la familia real británica llegó a mostrar su preocupación por cómo de oscura sería la piel de su primer hijo.

Muchos comentaristas han descrito la entrevista como un ataque a la familia real británica. La exigencia por parte de los monárquicos para que Meghan y Harry “estén calladitos” recuerda las muchas ocasiones en las que miembros de la realeza británica se confesaron en público, y de cómo los que lavan los trapos sucios en público son ninguneados para proteger a la institucion.

Las confesiones de la realeza tienen una larga historia. Marion Crawford, que escribió un libro en 1950 sobre su tiempo como niñera de la Reina y su hermana Margaret, fue supuestamente condenada al ostracismo por vender su historia sin permiso. Wallis Simpson, la socialité estadounidense por la que Eduardo VIII abdicó del trono en 1936, escribió un libro de memorias en el que recordó sarcásticamente el “justamente famoso encanto” de la Reina Madre como una crítica apenas velada.

La entrevista de la princesa Diana en la BBC en 1995 es quizás las confesión real más emblemática. Diana habló al entrevistador Martin Bashir sobre el adulterio de su esposo, el príncipe Carlos, los complots palaciegos en su contra y el deterioro de su salud física y mental. La frase “bueno, éramos tres, así que nuestro matrimonio estaba un poco abarrotado”, refiriéndose al romance del príncipe Carlos con Camilla Parker Bowles, todavía se recuerda casi 26 años después. Sir Richard Eyre, exdirector del National Theatre, confesó que la Reina calificó de “espeluznante” la decisión de Diana de contarlo todo.

Confesiones no deseadas

Todos estos ejemplos tienen en común que son mujeres las que utilizan las confesiones reales para revelar sus experiencias.

Los famosos suelen recurrir a estas confesiones para airear intimidades ante el público. De esta forma, revelan algo personal y exhiben su yo “auténtico”. Sin embargo, como señalan las académicas Helen Wood, Beverley Skeggs y Nancy Thumin, las confesiones de celebridades masculinas, blancas y miembros de las élites tienden a ser tratadas con seriedad, pero las confesiones de mujeres, en particular de mujeres de color o asociadas con “profesiones de poca monta”, son tratadas con demasiada frecuencia como inapropiadas y narcisistas.

Todas esas confesiones han sido descritas como ataques a la familia real británica. Fueron, y son, consideradas como una exposición errónea e inmoral del funcionamiento interno de la monarquía. Comentaristas como Piers Morgan han calificado la entrevista con Oprah Winfrey como una vergüenza, y se preguntan cómo los duques de Sussex pudieron ser tan despiadados como para llamar mentirosos a la reina Isabel II y al príncipe Felipe de Edimburgo, cuando este se encuentra actualmente enfermo en el hospital.

Poder protector

Los artículos que describen las confesiones de la realeza como inmorales intentan igualmente proteger a la monarquía, en lugar de reconocer la importancia de lograr que una institución poderosa rinda cuentas. En mi próximo libro, sostengo que la monarquía británica se basa en un cuidadoso equilibrio de visibilidad e invisibilidad para mantenerse en el poder. Esta es una institución antigua que opera en el corazón de una supuesta democracia; correr un tupido velo sobre estas contradicciones es fundamental para su supervivencia. La familia real puede ser visible mediante exhibiciones espectaculares (ceremonias estatales, por ejemplo) o familiares (bodas reales, el nacimiento de miembros de la realeza) pero el funcionamiento interno de la institución debe permanecer en secreto.

Como Meghan, a mí también me gusta hablar de The Firm (La Firma, el término popularizado para referirse a la Casa Real británica) para describir a la monarquía como una corporación que invierte en reproducir su riqueza y poder. Pero esta es una corporación cuyas operaciones deben permanecer en secreto. Cualquier publicidad de sus actividades entre bastidores, como las recientes revelaciones en “The Guardian” sobre el uso indebido del Queen’s consent (El consentimiento de la Reina) para influir en las leyes que afectan a sus intereses personales, corre el riesgo de desestabilizarla.

Un momento en el que la monarquía estuvo sometida a una gran visibilidad fue el documental de 1969 Royal Family, que siguió a la realeza durante un año y que amenazó con romper ese cuidado equilibrio de visibilidad e invisibilidad. Como escribió el constitucionalista Walter Bagehot en el siglo XIX: “No debemos permitir que la luz del día desvele la magia”.

Como los anteriores “confesores”, las afirmaciones de Meghan y Harry sobre la vida dentro de “La Firma” continúan siendo vistas como ataques irrespetuosos, blasfemos e inmorales contra la Reina Isabel II y su familia. Pero quizás lo que deberíamos preguntarnos es por qué tanta gente, y en especial los medios de comunicación británicos, parecen tener problemas a la hora de pedir cuentas a una de las instituciones más poderosas del Reino Unido.

The Conversation

Laura Clancy recibe fondos de ESRC y AHRC.

The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico

¿Corren más riesgo por Covid-19 las mujeres embarazadas?

Shutterstock / FamVeld

Día tras día los medios se hacen eco del devastador efecto que la COVID-19 está teniendo en algunos de los grupos de población más vulnerables. Los primeros que nos vienen a la mente son los ancianos y las personas con perfiles de alto riesgo debido a enfermedades crónicas de distinta naturaleza. De hecho, estos grupos han sido los primeros en ser vacunados para la COVID-19. Pero, ¿qué pasa con las embarazadas? ¿Deben o no considerarse más vulnerables frente al nuevo coronavirus?

Sorprendentemente, a estas alturas no tenemos claro si las embarazadas experimentan la infección por SARS-CoV-2 de forma diferente a las mujeres no embarazadas. Lo que es peor, tampoco hay evidencias de que puedan transmitir el virus a sus recién nacidos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha propuesto resolver las grandes incógnitas que rodean a este grupo de población tan frágil e ignorado durante la pandemia. En verano lanzó una convocatoria para formar parte de un estudio internacional en el que participan centros de América, Asia, África y Europa unidos por un mismo objetivo. Quieren analizar si la infección por SARS-CoV-2 en embarazadas aumenta el riesgo de efectos adversos. Pero también estimar el riesgo de transmisión del virus de madre a hijo durante el embarazo, el parto y el postparto (incluyendo el período de lactancia). Asimismo, se estudiará la transmisión de madre a hijo de anticuerpos contra SARS-CoV-2.

No parten de cero, por suerte. Investigaciones previas han demostrado que la infección por SARS-CoV-2 durante el embarazo se asocia con un mayor riesgo de hospitalización, ingreso en la unidad de cuidados intensivos y ventilación mecánica. Aunque no se ha identificado, hasta el momento, que esto suponga también un mayor riesgo de muerte.

¿Corren más riesgo por COVID-19 las mujeres embarazadas?

El estudio comenzó en enero de 2021 y se basa en el reclutamiento prospectivo, digamos que a “tiempo real”, de aquellas madres embarazadas que lleguen a los distintos hospitales colaboradores con síntomas de COVID-19.

El Área de Investigación en Vacunas (AIV) de Fisabio (Fundación para el Fomento de la Investigación Biomédica y de Salud de la Comunidad Valenciana), en colaboración con los departamentos de Ginecología y de Pediatría del Hospital Universitario Dr. Peset de Valencia, representarán a España en el estudio prospectivo, en el que también participan otros países de todo el globo, incluyendo Argentina, Brasil, Chile, Kenia, Burkina Faso, Malawi, Ghana, Filipinas, Irán, Pakistán y Myanmar. Eso significa que el continente europeo estará únicamente representado por España, uno de los países europeos más castigados por la pandemia.

El proceso será el siguiente: previa PCR, las mujeres embarazadas se clasificarán en el grupo de controles (no expuestas al virus, es decir, con resultado negativo para PCR, contrastado por un resultado también negativo en serología) o en el grupo de casos (aquellas cuyo resultado de PCR ha sido positivo para SARS-CoV-2). Ambos grupos serán comparados y se prestará especial atención a aquellos parámetros de salud relacionados con el embarazo y las 6 primeras semanas de postparto (también se hará un seguimiento de los recién nacidos hasta 4 semanas después del parto).

Se prevé que el estudio dure al menos un año. El objetivo es alcanzar un número de casos y controles lo suficientemente representativo como para extraer conclusiones significativas sobre el riesgo que la COVID-19 entraña en las mujeres embarazadas. Por el momento, y dado el contexto actual y la epidemiología de la COVID-19 en España, se estima que al menos entre 20 y 40 casos de embarazadas con diagnóstico positivo por COVID-19 serán reclutadas en Valencia.

Los resultados obtenidos serán de extrema utilidad para caracterizar el curso y la progresión de la COVID-19 durante el embarazo. Además, servirán para desarrollar guías y recomendaciones tanto para las madres como para los recién nacidos en el contexto de seguridad durante la pandemia.

¿Deberían las embarazadas considerarse un grupo de prioridad en las estrategias de vacunación a nivel nacional?

Conviene tener presente que el conocimiento generado en este estudio será clave para determinar la política de vacunación de COVID-19 en embarazadas. Las embarazadas no han tenido apenas representación en los ensayos clínicos publicados para las distintas vacunas de COVID-19 disponibles hasta el momento. Sin datos fiables a nivel mundial sobre el riesgo que la COVID-19 supone para ellas y sus recién nacidos, no es posible sustentar la priorización en la vacunación de gestantes con respecto a otros grupos vulnerables.

Finalmente, cuando la vacunación contra la COVID-19 sea accesible para las embarazadas, también habrá que estudiar la transmisión de madre a hijo de anticuerpos generados por la respuesta inmunitaria de las vacunas contra el SARS-CoV-2.

En este artículo hemos planteado algunas de las cuestiones más importantes sobre la naturaleza de la COVID-19 en embarazadas. Gracias a la colaboración internacional orquestada por la OMS y el esfuerzo de todos los centros participantes, estaremos un paso más cerca de despejar las grandes incógnitas que la COVID-19 plantea en las embarazadas.

The Conversation

Antonio Carmona Serrano recibe fondos de Fundación Fisabio.

The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico

De las ciudades para coches a las ciudades para personas

Avenida de Asturias, Madrid. Primer domingo de apertura de calles para uso exclusivo peatonal durante la desescalada. Rafael Córdoba, Author provided

Aceras más anchas, zonas peatonales y estanciales han sido las demandas de la sociedad desde el comienzo de la pandemia. La distancia física entre personas y la creciente demanda social por disfrutar de una espacio público de calidad deberían obligar a rediseñar ese espacio público en muchas localidades.

Sin embargo, esta necesidad choca día tras día con el uso abusivo del coche y los planes de ampliar terrazas en aceras para reducir el efecto de la crisis en el sector hostelero.

El espacio no es infinito y la incompatibilidad de ciertos usos hace que debamos priorizar unos sobre otros. El peatón sobre el coche. El peatón sobre la economía. Como propuesta: aceras más anchas donde poder mantener la distancia física, más zonas verdes, más sitios donde poder estar fuera de casa. Como solución: restar espacio al coche a favor del peatón.

Las calles como protagonistas

Durante el confinamiento mirábamos qué ocurría en las calles. Desde nuestras ventanas anhelábamos poder disfrutarlas. Con las nevadas provocadas por la borrasca Filomena ocurrió algo similar. Por diferentes razones, las calles, y especialmente las aceras, fueron protagonistas.

Con la nevada, las aceras fueron los últimos espacios de donde la nieve fue retirada. Se priorizó la limpieza de los espacios de circulación de vehículos. En muchos casos, las aceras sufrieron la acumulación de basura sin recoger durante varias semanas. Finalmente, las labores de limpieza fueron realizadas en parte por los vecinos para poder acceder a comercios o al transporte público.

Durante el confinamiento el problema fue otro. Sin embargo, hay un elemento común: la reducción del tráfico. Los coches no circulaban apenas. Nos percatamos del espacio que ocupaban y lo hicimos nuestro. Se redujo la contaminación y se recuperó el uso y disfrute de la calle.

Se jugaba, paseaba y conversaba en espacios no pensados para ello. Se plantearon nuevos usos desde diferentes partes del planeta a través de numerosos estudios. En todos, se proponía un aumento del uso por personas y no por vehículos.

Peatones paseando por la calzada tras el paso de la borrasca Filomena. Rafael Córdoba, Author provided

Propuestas para rediseñar el espacio público

Durante los meses que duró la desescalada, se reguló el uso de la calle por franjas horarias y de edad. Tomándolo como excusa, en nuestro Grupo de Investigación de la Universidad Politécnica de Madrid reflexionamos ampliamente sobre el problema. Como resultado, publicamos diferentes post y artículos de investigación. Planteamos la necesidad de reflexionar sobre el uso del espacio público. Hacía falta recuperar el uso peatonal de la vía y las actividades que en ella se realizan, siempre que fuese posible y seguro.

Una de estas investigaciones se centraba en las relaciones entre superficie de calzada, acera y espacio construido. Considerando las diferentes franjas de edad, durante las primeras fases del confinamiento, planteamos una clasificación de estos espacios. El objetivo era proponer intervenciones para mejorar y adecuar el uso al peatón. Surgieron hasta cinco conjuntos de acciones.

Propuestas de intervenciones en la calzada para dotar al peatón de la separación física recomendada en el espacio público según nivel de ocupación de aceras y ratio de calzada por superficie construida. Elaboración propia para ‘Áreas Urbanas frente a Barrios. Análisis de las características urbanas ante el reto de la ciudad post-COVID19: el caso de Madrid’, Author provided
  1. Las que invitan al rediseño. Pensadas para espacios que contaban con zonas estanciales en las aceras y anchas calzadas para el vehículo privado. Promueven la apropiación del espacio para nuevos usos (terrazas, zonas de juegos, vías de transporte público prioritario, carriles bici) y su mejora bioclimática. Así, el peatón podría adquirir una nueva dimensión en la ciudad. Sentirla de otra manera. Hacerla suya.

  2. Las dirigidas a templar el tráfico. Se trata de una herramienta común para combatir el exceso de velocidad y otros comportamientos inseguros de los conductores. La intervención se encaminaría a reducir intensidad y velocidad de los vehículos. El objetivo sería hacer compatible el tráfico con las otras actividades que se desarrollan en la calle.

  3. Las que buscan el equilibrio entre acera y calzada. Con menor intervención física y coste, se basa en ajustes de tamaño y funciones. En este caso, se plantearían soluciones diferenciadas según anchos de acera y calzada atendiendo a las necesidades de los nuevos usos. Además, podrían desarrollarse diseños integrados e incluso generar soluciones adaptadas y específicas para cada barrio o distrito.

  4. Las que amplían las aceras a costa de la calzada. En ellas el tráfico motorizado ve sacrificado parte de su espacio en favor del peatón. Las acciones podrán ser diversas y con diferentes niveles de reducción de la presencia del vehículo motorizado.

  5. Las que crean zonas peatonales o de coexistencia. El objetivo es calmar y reducir el tráfico. Para ello, tanto los peatones como las bicicletas tendrían que compartir el espacio con los coches en condiciones de seguridad. Esta reducción de la velocidad favorecería además la calidad y habitabilidad del espacio público, garantizaría la accesibilidad, aumentaría la sociabilidad y reduciría la siniestralidad.

Mapa con colores según los tipos de intervenciones en las calzadas y aceras
Propuesta de intervenciones en la calzada según relación entre superficie de calzada, acera y espacio construido. Elaboración propia para ‘Áreas Urbanas frente a Barrios. Análisis de las características urbanas ante el reto de la ciudad post-COVID19: el caso de Madrid’, Author provided

¿Cómo hacer los cambios?

Muchas de estas intervenciones requerirían de la elaboración de documentos técnicos que deberían incluir actuaciones sobre el tráfico, la accesibilidad y el aparcamiento. El objetivo sería poner en marcha acciones integradas y simultáneas que permitan la apropiación del espacio público por la ciudadanía unido a una mejora ambiental y de la calidad de vida de los residentes y usuarios de la ciudad.

Las actuaciones combinarían medidas a corto, medio y largo plazo. A corto plazo, se implementarían cambios directos de bajo coste e importante impacto social y ciudadano, en la órbita del llamado urbanismo táctico. A medio y largo plazo, una reconversión del modelo urbano que priorice las estrategias de accesibilidad frente a la movilidad, en línea con alguna de las propuestas actuales como la ciudad de la proximidad o de los 15 minutos.

The Conversation

Cristina Fernández Ramírez es miembro de Ecologistas en Acción.

Isabel González García es miembro de la Asociación Española de Técnicos Urbanísticos (AETU).

Rafael Córdoba Hernández es arquitecto urbanista. Es miembro de la Asociación Española de Técnicos Urbanistas (AETU) y de Planners for Climate Action (P4CA) de la Climate Change Planning Unit de UN-HABITAT.

The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico

Las familias, el mejor ‘colchón’ para amortiguar el impacto emocional de la pandemia en la infancia

Shutterstock / Sergii Sobolevskyi

¿Cómo repercutirán el confinamiento y la falta de movilidad en nuestros hijos e hijas? ¿Las medidas de distanciamiento social afectarán a su capacidad para relacionarse en el futuro? ¿Habrán perdido sus hábitos de estudio? ¿Repercutirá en su bienestar emocional el miedo y la angustia vividos? Estas y otras son algunas de las preguntas que rondan las cabezas de las familias en el transcurso de la pandemia.

Cuestiones como las anteriores se han convertido también en los interrogantes de un proyecto de investigación que hemos propuesto y coordinado desde el Grupo de Investigación INCIDE (Infancia, Ciudadanía, Democracia y Educación) de la Universidad de Córdoba y en el que han participado todas las universidades públicas andaluzas.

Nos interesamos por explorar el impacto emocional, social y educativo que experimentan durante la pandemia los niños y las niñas con edades comprendidas entre 3 y 12 años, correspondiente a la etapa de Educación Infantil y Primaria.

Consideramos útil socialmente identificar sugerencias para gestionar la etapa de pospandemia, aprendiendo del análisis de la realidad y de la experiencia acumulada en casi un año de lucha contra el virus. Porque, como señalan Trujillo-Sáez et al. (2020, p. 7), “no podemos conocer el futuro, pero recopilar datos, analizarlos y aplicarles una mirada científica nos permite asomarnos de algún modo al futuro y convertir en probabilidades nuestros deseos de certeza”.

El estado emocional de los niños y las niñas

Hemos evaluado el impacto emocional dividiendo las emociones en dos tipos: positivas y negativas. En el primer grupo estaría la tranquilidad y la alegría y en el segundo el nerviosismo, la tristeza, el miedo y el enfado.

Las familias han expresado que las emociones positivas de sus hijos e hijas han prevalecido sobre las negativas durante el confinamiento. Los niños y las niñas, en opinión de sus familias, han experimentado más emociones positivas que negativas. Ha prevalecido la alegría y, en menor medida, la tranquilidad. Han sentido en pocas ocasiones tristeza y miedo y, en algunos momentos, se han sentido nerviosos o intranquilos.

El alumnado experimenta mayor impacto emocional a medida que avanza su edad. Mientras los alumnos de Infantil se sienten más alegres, los de Primaria tienen más miedo y sienten más tristeza. Además, los primeros muestran mayor nerviosismo, posiblemente derivado de la necesidad de actividad física propia de su desarrollo evolutivo.

El nivel de estudios de las familias influye en la percepción del impacto emocional que el confinamiento ha tenido sobre sus hijos e hijas. A mayor nivel de estudios, se percibe una mayor intensidad en las emociones positivas, y a menor nivel de estudios, mayor intensidad en las emociones negativas. Posiblemente, el mayor nivel de estudios incremente la probabilidad de tener mayor cualificación profesional y poseer un contexto económico familiar más estable, que deriva en un clima de mayor bienestar emocional.

Necesidad de interacción social

El confinamiento también ha producido un impacto social en la infancia. Han experimentado un intenso sentimiento de añoranza, fruto de no poder interaccionar con sus iguales ni con familiares no convivientes y en menor medida, no poder acudir a su centro escolar.

En general, los niños y las niñas durante el confinamiento no han sentido soledad. Esto se puede deber a que han pasado mucho más tiempo con sus familias, compartiendo actividades como juegos analógicos, lo que hizo que no experimentaran aburrimiento.

El mayor tiempo compartido entre los progenitores y sus hijos e hijas ha permitido que se intensifiquen las relaciones, generando interacciones más profundas. Estas proporcionan un estrechamiento de los vínculos afectivos y más probabilidad en la confrontación de intereses diversos, los cuales, en algunas ocasiones han provocado conflictos en la convivencia intrafamiliar.

El apoyo de las familias en las tareas escolares y la accesibilidad, tutorización y acompañamiento de los y las docentes durante el confinamiento ha permitido que, aunque la enseñanza online ha sido escasa, el ritmo de aprendizaje del alumnado de Infantil y Primaria se haya visto poco afectado.

Desigualdad en el reparto de las tareas en casa

En el cuestionario que proporcionamos a los participantes preguntamos también por los efectos indeseables derivados de la pandemia en la situación laboral de los progenitores. Su corresponsabilidad era más necesaria que nunca, al tener que armonizar las ocupaciones laborales en casa con el apoyo escolar a sus menores.

Preguntamos por la implicación de mujeres y hombres en diferentes tareas como la limpieza de la vivienda y de la ropa, la compra de productos alimenticios y de higiene, la preparación de las comidas, las tareas escolares y las de ocio con los hijos e hijas.

El estudio revela que los datos de corresponsabilidad son inferiores al valor deseable para un reparto igualitario de las tareas domésticas y de la crianza de los niños y niñas en el seno familiar.

La tarea que más se comparte entre padres y madres es la compra de productos de alimentación e higiene (79,7 %) y las relacionadas con el acompañamiento en el ocio de los hijos e hijas (76,7 %). En el lado opuesto, la limpieza de la ropa (56,5 %) y el apoyo en las tareas escolares (58,7 %) son las actividades en las que menos participan los hombres.

Esta situación ha generado un estrés adicional en las mujeres en la gestión de la pandemia. Tener que abordar demandas simultáneas del ámbito familiar y profesional ha repercutido negativamente en su bienestar personal. Compartimos el testimonio de una de ellas:

“Yo no sabía dónde acudir. Es horrible tener al niño encima de mi ordenador diciendo ‘mamá, ayúdame con las tareas’ mientras contesto al teléfono o estoy haciendo un pedido online. Tenía una sensación de hacerlo todo mal y un agotamiento tremendo”.

La conclusión más relevante del estudio es que, como dice Santos Guerra, “una pantalla no es una escuela”. Al menos en estas edades, la enseñanza online puede ayudar a transmitir conocimientos, pero una verdadera educación para la democracia solo se consigue a través de la interacción social presencial entre todos los miembros de la comunidad educativa.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico

Cuando Nabucco acudió al rescate de Verdi

Partitura de _Nabucco_, de Giuseppe Verdi. Archivio Storico Ricordi

El 9 de marzo de 1842 se estrenaba en la Scala de Milán el primer éxito multitudinario de Giuseppe Verdi, a los 26 años: Nabucco. Pero la trastienda de este evento era mucho más relevante que el escaparate. Nabucco significó el rescate de un Verdi deprimido y resuelto a abandonar la composición para siempre y regresar a su puesto de músico, en la iglesia de Busseto, su lugar de origen.

Bartolomeo Merelli. Wikimedia Commons

En esta historia es fundamental un personaje: Bartolomeo Merelli, el empresario dueño de La Scala. Merelli insistió en que Verdi cumpliese su contrato con el teatro, escribiendo la tercera ópera a la que se había comprometido. Un encuentro casual, que relata Verdi, una fría noche milanesa, entre el empresario y un músico azotado por la desgracia familiar, la escasez económica y el estrepitoso fracaso de su segunda obra, Un giorno di regno, resulta definitivo.

Merelli había ofrecido el libreto, de Temistocle Solera, a Carl Otto Nicolai, al que no le gustó. Verdi también lo rechazó en primera instancia. Ahí podía haber quedado todo.

Las desgracias del joven Verdi

Entre 1837 y 1840, se produce un terremoto emocional que arrasa el ánimo del compositor. Se había casado con Margherita, hija de su mecenas, Antonio Barezzi, en 1836. Con la ayuda de Pietro Massini, director de la Orquesta Filarmónica de Milán, con el que colaboraba, había logrado introducir en la Scala su primera ópera, Rocester.

Esta primera ópera en La Scala se estrenó en noviembre de 1839 bajo el nombre de Oberto, Comte di San Bonifacio, con el retoque de Temistocle Solera al libreto inicial de Antonio Piazza, y le supondría a Verdi un contrato para dos óperas más.

Litografía de Giuseppe Verdi en 1842 por Roberto Focosi. Archivio Storico Ricordi

Pero su vida sufre dos golpes descomunales. En agosto de 1838, muere su hija Virgina, con solo dos años; y en octubre de 1839, fallece su segundo hijo, Icilio, que apenas tenía 14 meses, un mes antes del estreno del Oberto.

Y aún no habían acabado las desgracias. En junio de 1840, mientras está componiendo su segunda ópera, Un giorno di regno, una comedia con libreto de Felice Romani, fallece su esposa Margherita de una encefalitis con solo 26 años. Verdi está devastado y el estreno de su segunda ópera, tres meses después, es un sonado fracaso, con solo una representación.

Resolución del contrato

Resuelto a abandonar la música, encargó al ingeniero Pasetti la resolución del contrato con la Scala. El mismo Verdi cuenta que “Merelli me hizo llamar y me trató de niño caprichoso”. A pesar de que Verdi insiste con abandonar, Merelli consigue que se lleve el libreto de Nabucco, solo para comentarle lo que le parece.

Para Merelli, el fracaso de la segunda ópera del músico no tuvo la menor importancia. En ese momento, el empresario ya llevaba un cuarto de siglo al mando del teatro, desde que escribió el libreto de Enrico de Borgogna para Donizetti, en 1818. Estaba curado de espanto. Ya conocía el parentesco íntimo entre éxito y el fracaso.

Cuando ya se marchaba de las oficinas del teatro, el empresario le dijo que ya había cerrado las puertas laterales y que saliese por el propio teatro. Trucos de viejo lobo de mar que sabe cómo tratar a los artistas. Verdi tuvo que pasar por entre las butacas de la platea para volver a la calle. Y ver el teatro, respirarlo, recordar su música allí.

La Scala de Milán hacia 1850. Wikimedia Commons

Va pensiero…

En 1879, Verdi cuenta a Giulio Ricordi que, al llegar a su casa, tiró el libreto sobre la mesa y que se quedó abierto por el coro de los hebreos “va pensiero sull’ali dorate…” y que, en ese momento volvió a sentir el impulso creativo para componer.

Pero es sabida la afición del maestro a teatralizar sus recuerdos. El caso es que accedió, finalmente, y alumbró la primera obra que conoció el éxito antes de su estreno.

Los ensayos eran un acontecimiento en Milán. Los empleados de la Scala no se perdían un minuto. Gaetano Donizetti, que se tenía que marchar de la ciudad hacia Bérgamo, retrasó una semana su partida, y asistió a varios de los ensayos. Por cierto, Donizetti le recomendó a Verdi que sustituyera a la soprano que haría el complicado papel de Abigail, porque no daba el nivel necesario.

Un nuevo amor

‘La señorita Giuseppina Strepponi cuando interpretó el papel de Abigaille en Nabucco de Giuseppe Verdi en el Teatro de la Scala (marzo de 1842)’. L’illustrazione popolare, Fratelli Treves Editori, Milán, 1897. Wikimedia Commons

La soprano que Donizetti recomendaba sustituir, no era otra que Giuseppina Strepponi, que años después, se convertiría en pareja de Verdi durante toda la vida. Estaba claramente en el ocaso de su trayectoria artística. Verdi la había conocido tres años antes, con motivo del estreno del Oberto, obra en la que ella estuvo a punto de participar, pero un inoportuno resfriado del tenor Napoleone Moriani (al que el vulgo atribuía la paternidad de los dos hijos ilegítimos de la Strepponi), provocó el aplazamiento de la puesta en escena, que ya no pudo contar con ellos. Pero, con ocasión del Nabucco, la Strepponi ya estaba en el corazón del maestro y su posible sustitución era impensable.

La expectación ante el estreno de Nabucco era colosal. El teatro estrenó un fabuloso efecto especial: el rayo divino que el cielo le manda a Nabucco. Por primera vez en su vida, Verdi navegaba con todo el viento a favor.

No es su mejor ópera, pero Nabucco llega hasta nuestros días sin perder ni un gramo de su energía y su magia… aunque el maestro nunca olvidó aquellos momentos. Muchos años después, con ocasión del estreno de Simón Bocanegra, tuvo un insólito abandono confidencial con el crítico Filippo Filippi, al que detestaba, cuando le confesó:

“Solo he continuado en esta maldita carrera porque a los 26 años era demasiado tarde para comenzar con otra cosa y porque no tenía físico para volver al campo”.

Menos mal que Nabucco, Merelli y la fortuna, se conjuraron para darle una vuelta de tuerca al destino.

The Conversation

Pedro Pablo Gutiérrez González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico

Joan Laporta recupera la presidencia del Barça: el revulsivo a una triple crisis

Laporta celebra la obtención de un campeonato liguero con Xavi y Guardiola, en el verano de 2010, durante su primera etapa como máximo mandatario del Barça. Shutterstock

Joan Laporta será el nuevo presidente del FC Barcelona. Repetirá como máximo mandatario de la entidad después del período 2003-2010, momento nuclear para explicar la conversión del club en una multinacional del entretenimiento.

Laporta y Florentino Pérez fueron alumnos aventajados de Peter Kenyon y la revolución en la gestión deportiva que impulsó dirigiendo el Manchester United. Laporta ha sido el escogido por parte de los socios para devolver al Barcelona a la cima del fútbol continental.

Laporta, que ha planteado una campaña inteligente, nostálgica y con un fuerte componente sentimental, seguramente empezó a ganar las elecciones en el momento que el Barça caía en Lisboa delante el Bayern de Munich (8-2) y Leo Messi anunciaba que quería marcharse. Laporta fue el presidente que devolvió la sonrisa al barcelonismo con la final de París de 2006, con Ronaldinho y, sobre todo, confiando en Pep Guardiola. Lo decía su jefe de campaña, Lluís Carrasco, durante la noche electoral: “La gente ha votado el recuerdo, el triunfo, no solo el nombre del personaje”.

Este abogado y expolítico barcelonés supo jugar sus cartas. La pancarta desplegada en el Paseo de la Castellana de Madrid para inaugurar su campaña electoral fue un éxito sin paliativos. Independientemente de lo que costó, el redito electoral que ha dado es incontable.

Se ha impuesto el carisma de Laporta

Laporta supo marcar el tempo de la campaña, el tempo del partido, y a partir de ahí Víctor Font y Toni Freixa –los otros dos candidatos– siempre fueron a remolque. Por mucho que Víctor Font fuera el candidato que, de largo, había preparado con más tiempo su asalto al palco presidencial, y que su modelo de gestión está totalmente adaptado a las necesidades de la industria del deporte, no ha sabido comunicar ni empatizar con los socios.

Igual que Laporta, Font contaba con buenos periodistas en su entorno, pero no ha podido competir con el carisma y los recuerdos asociados al primero, que incluso actuó afónico en el debate final en TV3. Font estructuró un buen proyecto, Freixa intentó controlar sin éxito a los sectores más nostálgicos del nuñismo sociológico pero Laporta controló la comunicación de inicio a fin. “El medio es el mensaje”, diría McLuhan, o revisen la brillante obra de Toni Aira La política de las emociones (2020).

Unas elecciones para un club singular

Las elecciones a la presidencia del FC Barcelona también son un ejemplo de la singularidad del club. El Barça es un club propiedad de los socios, y a la hora de escoger el máximo mandatario de la entidad para los próximos seis años, el voto de Leo Messi vale igual que el de un ciudadano de la Cataluña interior –pongamos, por ejemplo, un albañil o un pequeño empresario– o un joven expatriado.

No hay tantos clubes en Europa que hayan podido mantener el modelo asociativo: en España, después de la creación de la Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) durante los años noventa, solo cuatro, y cada uno con sus casuísticas particulares (Atheltic Club, Osasuna, Barcelona y Real Madrid).

El presidencialismo de Florentino Pérez poco tiene que ver con el dinamismo social que ha mostrado el FC Barcelona en estas últimas elecciones, a pesar de la pandemia y los confinamientos comarcales en Cataluña. En total, votaron 55.611 socios (el 50,42% del censo) y de estos, el 54,28% eligió a Laporta.

El voto de Messi

En un momento en que el fútbol de élite es una gran industria, incluso pude parecer raro que la máxima estrella del panorama mundial, Lionel Messi, vaya a votar acompañado de su hijo. Pero lo ha hecho por primera vez desde que es socio. Su voto vale su peso en oro, teniendo en cuenta que una de las principales preocupaciones del nuevo presidente será convencer al delantero argentino de que se quede en la entidad.

¿Qué nombre había en el sobre que Messi depositó en la urna? Si se hubiera pronunciado, la incógnita de quién sería el nuevo presidente se hubiera desvelado antes de acabar el día. Visto esto, un veterano del periodismo, Josep Capdevila, se pronunciaba en Twitter: “Hoy Messi no solo ha votado. También le ha mandado un mensaje al nuevo presidente. ‘Hablemos, dame un proyecto ganador y me quedo’”.

Pero la singularidad del club no solo se resume en el hecho de que Messi haya votado, igual que la mayoría de los socios que lo encumbran cada fin de semana; también lo han hecho muchos otros deportistas profesionales vinculados al club, así como destacados miembros de la sociedad civil, cómo el seleccionador español de fútbol, Luís Enrique, y de la política catalana.

Y no es un tema menor, porque el Barça, como principal institución deportiva catalana, y culturalmente una de las más importantes, es una organización que no vive al margen de las dinámicas políticas de Cataluña. ¿En qué otro país expertos políticos de los principales partidos, expresidentes de la Generalitat de Catalunya, miembros del Gobierno autonómico o líderes destacadas del Parlamento se significarían públicamente por el futuro de una entidad deportiva, o de uno de sus candidatos, durante la campaña o la jornada electoral?

Todos representan la línea de continuidad de una institución que echa raíces en el mismo momento de construcción de la identidad política del Principado a inicios del siglo XX. Por este motivo la conversión del FC Barcelona en sociedad anónima, como seguramente le obligarían las dinámicas del mercado para poder competir contra clubes-estado u otras multinacionales del entretenimiento, no ha estado encima de la mesa de ningún candidato. Ni se la espera. Un libro es ilustrativo para poder entender toda esta singularidad: La función política del Barça (2013), del periodista Ramon Miravitllas.

Una triple crisis: económica, deportiva y de valores

El nuevo presidente tiene grandes retos por delante. Pocos días antes de la jornada electoral, el periodista Marcos López señalaba que el club vive una triple crisis: “Económica, deportiva y de valores”.

Ciertamente, el margen de maniobra del nuevo presidente es pequeño: tendrá que convencer a Messi con un proyecto ganador y recuperar la ilusión de los socios; de ganar títulos también dependerá la supervivencia económica de una entidad extremadamente endeudada, el círculo vicioso se ha transformar nuevamente en un “círculo virtuoso”. Y hará falta explorar nuevas fuentes de ingresos que van desde la manera en que se buscan socios estratégicos para el 49% de la sociedad Barça Corporate hasta cómo se planifica la explotación del Espai Barça y, dentro de este, el nuevo estadio.

La crisis de valores no solo arrancó el día en que el club se asoció con Qatar –país del cual The Guardian ya ha publicado que a causa de las obras vinculadas al Mundial 2022 han muerto 6.500 trabajadores–, sino que el Barçagate descubrió praxis nefastas en lo referido a la gestión de la reputación digital de la marca y la personalidad digital de sus máximos dirigentes.

El análisis del sumario del Barçagate, que está abierto, es una bomba en la línea de flotación de la credibilidad y la ética de los miembros de la anterior directiva, empezando por el presidente Josep Maria Bartomeu.

Un año después de que el Barça jugara su último partido con público en el Camp Nou, el socio ha vuelto a pisar el estadio para votar. También por primera vez el voto ha sido descentralizado en otras sedes territoriales a causa de la pandemia. Pero la vitalidad de la institución queda fuera de toda duda, al igual que las ganas de los socios de avanzar hacia un cambio radical en relación con lo que significan Bartomeu y su junta directiva.

Llegó el cambio y hubo fair play entre los candidatos. Ahora solo falta que el nuevo presidente sea suficientemente racional y visionario para mantener la singularidad de la institución mientras se consolida un modelo de gestión que no puede ser otro que el de una multinacional del entretenimiento. El Barça vive de su historia y afronta un futuro donde solo valdrá una cosa: vender una emoción canalizada a través de múltiples formatos y soportes.

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Xavier Ginesta no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico